Hay algo que siempre voy a tener claro: adidas creyó en mí antes de que yo misma lo hiciera.
Todavía recuerdo ese primer mensaje. Querían enviarme unos tenis blancos, con sus icónicas tres rayas.
En ese momento no lo sabía, pero ahí estaba empezando una historia que iba a marcar mi vida.
Un año después, todo cambió.
Recibí una llamada. Era adidas. Querían que fuera embajadora oficial.
Y yo… apenas estaba empezando.
Me acuerdo perfecto de lo que sentí: emoción, incredulidad, miedo… pero también una certeza muy profunda de que esto era exactamente lo que había soñado.
La vida no se detuvo ahí. De hecho, todo se intensificó.
Mi imagen empezó a aparecer en tiendas, en campañas, en lugares donde antes solo me imaginaba estando.
Y aunque por dentro muchas veces dudaba de mí, decidí seguir.
Seguí trabajando, enfrentando mis miedos, creciendo.
Con el tiempo, adidas dejó de ser solo una marca con la que trabajaba. Se convirtió en un equipo que me escuchaba, me apoyaba y creía en mis ideas, incluso cuando parecían locas.
Recuerdo un viaje, una conversación, un momento muy claro en el que les compartí uno de mis sueños más grandes: Crear algo propio, una plataforma para impactar a mi comunidad.
Y su respuesta fue tan simple como poderosa: «Sí, cuenta con nosotros.»
Hoy, ver materializado CONCÉNTRATE es algo que todavía estoy procesando.
Es el resultado de años de trabajo, de confiar incluso cuando dudaba, y de seguir eligiéndome.
Y también es el resultado de haber tenido a una marca como adidas caminando conmigo.
Por eso, hoy solo puedo sentir gratitud: Por creer, por apoyar, y por estar.
Y, sobre todo, por recordarme que a veces alguien más ve en ti lo que tú todavía estás aprendiendo a reconocer.
Y a ustedes, mi comunidad… gracias por ser parte de cada paso de este camino.
Dani.llach